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Este método consiste en la inyección In Situ, en el terreno o en el acuífero de un barro formado por partículas de Fe con valencia cero (100% hierro de alta pureza) y tamaños de entre 1-100 nanometros, entre 10 a 1000 veces inferior al tamaño de la mayoría de bacterias presentes en el suelo, y que presentan una alta reactividad química otorgada por su gran superficie específica.

Este barro se dispersará por difusión generando dos tipos de acciones:

  • En primer lugar se generará un proceso físico. Adsorción de los contaminantes sobre la superficie de las nanopartículas de hierro. Hay que tener en cuenta que el diminuto tamaño de estas partículas genera una gran superficie reactiva.
  • En segundo lugar, y debido a la pureza de las partículas de hierro y a su alta reactividad intrínseca, se producirán reacciones oxidación-reducción en las que parte de los componentes de las moléculas orgánicas de los contaminantes, pasan a formar parte de los óxidos de hierro, descomponiéndose en compuestos del carbono más simples y mucho menos tóxicos.

Su poder de limpieza reside en el simple hecho de que el hierro se oxida. Normalmente ello implica la formación de una pátina de óxido de hierro rojiza, pero cuando el hierro metálico se oxida en presencia de contaminantes como los PCBs, las dioxinas, etc., estas moléculas orgánicas quedan atrapadas en las reacciones y se descomponen en compuestos del carbono más simples y mucho menos tóxicos.

Lo mismo ocurre con metales pesados peligrosos, como el plomo, el mercurio e incluso el uranio. El hierro en oxidación reducirá tales metales convirtiéndolos en una forma insoluble que tiende a quedarse encerrada en el suelo, en vez de extenderse a través de la cadena alimentaria.

En el caso de organoclorados (PCB, DDT Lindano o similares) reducen su toxicidad tras la pérdida del cloro en las moléculas a medida que éste se combina con las nanopartículas, formando cloruros de hierro (compuestos inorgánicos de escaso impacto ambiental).

Este método presenta las siguientes ventajas:

  • Alta efectividad. Los ensayos de laboratorio han observado disminuciones de hasta el 99 % en determinados contaminantes.
  • Corto periodo de descontaminación, entre 6-8 semanas.
  • Alto espectro de aplicación (incluyendo organoclorados, metales pesados, aminas, sulfuros, fenoles, tiosulfatos, hidroquinonas, formaldehídos, cloroformo, biocidas, antisépticos).
  • Control avanzado de la dosificación de reactivos.
  • Complementariedad. Upstream downstream con operaciones convencionales de tratamiento biológico, físicos, etc.
  • El proceso no se ve afectado por las condiciones de temperatura, Ph o por la concentración de nutrientes o materia orgánica.
  • Bajo coste.

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